CÓMIC Y ARQUITECTURA (I): EL CAPITÁN TRUENO Y EL MEDIEVO IMAGINADO

EL CÓMIC Y LA REPRESENTACIÓN DE LA EDAD MEDIA

El cómic, medio de comunicación originario de Europa a finales del siglo XIX, no tardó en llegar a Estados Unidos y rápidamente se convirtió en medio de comunicación de difusión masiva y vehículo para la inserción cultural americana de los inmigrantes que no sabían inglés. Su libertad creadora no dependiente del naturalismo fotográfico del cine, le permitió representar fantasías y mitologías (Tarzán, Flash Gordon, Dick Tracy) de enorme aceptación por el público por servir como evasión de la frustración tras la depresión de 1929.

El cómic presentaba una vida que no tenía nada que ver con las situaciones de los consumidores. Su repertorio iconográfico terminaría siendo el repertorio imaginativo de las clases populares, del que obtendrían oportunidades de evasión, identificación y proyección

El cómic parte de bases comparables a las del cine, al considerar mundos fantásticos, mitológicos o simplemente imaginados, como escenografía para la historia, aunque participe de ella de forma secundaria. Por eso, en ocasiones los escenarios tienden al tópico y al estereotipo, sin intención didáctica, sino con la finalidad de que sea fácilmente asumible y recordable por el espectador o el lector.

Habitualmente, la representación del mundo medieval difundida por la literatura, el cine y el cómic no es la de la Baja Edad Media, del florecimiento urbano, de las universidades, del declive del feudalismo, sino la de los tiempos oscuros de la Alta Edad Media asociada a lo primitivo y misterioso: la de las invasiones vikingas y musulmanas, el sistema feudal, los ideales de los caballeros y las Cruzadas.

En la época clásica del cine americano las películas románticas y de aventuras estaban creadas para desatar las emociones del público y mostrar un mundo idealizado, como las ambientadas en la Edad Media: Las aventuras de Robin Hood (1938), Ivanhoe (1952), Los caballeros del rey Arturo (1953) o El Cid (1961) entre otras muchas.

El cómic precursor de la temática medieval es El Príncipe Valiente en los tiempos del rey Arturo, creada por Harold Foster en 1939. Es obra maestra de la novela gráfica por la perfección de su dibujo, los guiones épicos y literarios y la cuidada y documentada ambientación bajomedieval.

Portada de El Príncipe Valiente. Ed. Planeta

En esta saga están inspirados el cómic de El Capitán Trueno y su representación del héroe caballeresco, con ideales matizados y adaptados debido a las circunstancias históricas y políticas de la España de la posguerra.

LOS CUADERNOS DE AVENTURAS DE EL CAPITÁN TRUENO

El guionista Víctor Mora, por encargo de Editorial Bruguera, concibió en 1956 un cómic basado en un caballero de la Edad Media, continuador del héroe medieval surgido con El guerrero del antifaz, con el que se exaltaban los valores históricos y patrióticos defendidos en los años. El dibujo se encargó a Miguel Ambrosio Zaragoza (Ambrós), genial dibujante experto en plasmar el movimiento de la figura humana.

La editorial recurrió al formato tradicional del cuaderno apaisado con dos filas de viñetas, resultante de la inclusión originaria de los cómics en la parte inferior de los periódicos.

El Capitán Trueno. Portada de “A sangre y fuego”. Ed. Bruguera

El éxito fue inmediato y pronto El Capitán Trueno, cómic más vendido en la historia de España, llegó a alcanzar tiradas de 350.000 ejemplares a la semana.

Con la incorporación en 1968 de nuevos dibujantes y la consiguiente pérdida de calidad por la inimitable maestría de Ambrós, así como con la aplicación de nuevas normas que habían de regir las revistas infantiles publicadas en 1967 en el BOE se inició el declive de la saga que, con la corrección de la censura llegó a presentar historias grotescas, perdiendo su espíritu original.

EL CAPITÁN TRUENO Y EL HÉROE MEDIEVAL

El concepto de héroe medieval está íntimamente ligado a la aparición del caballero cristiano. En los siglos XII y XIII.

Mora y Ambrós recurren a la iconografía característica del héroe de cómic para representar al Capitán Trueno, fuerte y bien proporcionado, de acuerdo con los cánones estéticos de la tradición grecolatina.

Será representado con el pelo largo –como Alejandro Magno- y un atuendo emblemático -como los uniformes de los héroes de ciencia ficción- que le acompañará siempre: manto rojo escarlata sobre camisa blanca y calzas oscuras tal como se representaba a los caballeros en su vela de armas: el color rojo era símbolo del valor guerrero y la sangre, y en heráldica representaba la fuerza y el coraje; el blanco, la pureza y la fe cristiana.

El Capitán Trueno será caracterizado como un cruzado que recorre el mundo luchando contra los tiranos y la injustica, encarnando valores de valor, defensa de los débiles y enemigo de los poderosos. Por lo tanto, se parece más al caballero de la literatura de ficción que al modelo histórico de nobleza guerrera medieval.

El Capitán Trueno. Ed. Bruguera

El Capitán Trueno representa la evolución del héroe medieval hacia un modelo más moderno y comprometido con valores universales, que evita la división maniquea entre fieles e infieles. Condicionado por la ideología de Víctor Mora, exiliado tras la Guerra Civil, el personaje se distancia de la realidad histórica medieval mostrando un gran cosmopolitismo y encarnando una defensa universal de la justicia, como en muchas historias –sorteando la censura franquista- en las que encabeza rebeliones de siervos y oprimidos contra los tiranos.

Mora y Ambrós ofrecen a los lectores españoles de la posguerra una figura heroica que inspirará aspiraciones y proyecciones como el coraje, la justicia y el amor a la patria.

ARQUITECTURAS REALES E IMAGINARIAS

En el contexto de la época de las Cruzadas el edificio icónico es el castillo. En los primeros siglos medievales forma parte del paisaje urbano, instalado en el interior de los recintos de las ciudades. Así, la muralla se convertirá en seña de identidad de las ciudades, por encima de otros edificios o infraestructuras.

Al estar condicionado el crecimiento de las ciudades por las fortificaciones, a lo largo de la Edad Media los edificios se agolpan cada vez más, invadiendo los espacios libres –rincones vacantes, calles, plazas- o volando incluso sobre ellos, dando lugar a ciudades de crecimiento orgánico, densificadas e insalubres.

Los edificios residenciales ocupaban solares estrechos y alargados, resultado de la presión sobre el entramado urbano, lo que deparaba viviendas con escaso frente de fachada y por tanto poca iluminación y ventilación. A diferencia de edificaciones militares o religiosas, se ejecutaban con muros de tapial o adobe, cubiertas de madera, y los huecos, cerrados con contraventanas, carecían de acristalamiento.

En las historias de El Capitán Trueno aparecen ciudades y edificios, tanto históricos o reales como mitológicos o imaginarios. En muchas ocasiones el castillo se muestra sin distinción de la ciudad, como un ente único o fusión de urbe y fortaleza.

En los cómics del Capitán Trueno el castillo tiene carácter dual puesto que, ya que las aventuras pueden desarrollarse en muy diversos lugares del orbe, podrá ser en ocasiones amigo y en otras un siniestro refugio de los enemigos y de las fuerzas del mal. Ambrós tendrá buen cuidado en representar los recintos amurallados amigos -estén en la península o bien lejanos, como el de Sigrid- conforme al tipo de castillo de los reinos cristianos peninsulares (Coca, Belmonte, Peñafiel) provistos de almenas voladas y matacanes, más propios por tanto del siglo XV.

Viñeta de “La historia de Sigrid”
Castillo de Coca, siglo XV. Wikipedia.

Buscará referencias foráneas para los segundos en castillos tenebrosos con torres rematadas por tejados cónicos, que evocan la estética de los castillos neogóticos franceses, como la fortaleza de Carcassonne, rehabilitada por Viollet le Duc, por lo que están más próximos a la iconografía medieval romántica del siglo XIX que a la realidad histórica.

Viñeta de “Lady Verónica al rescate”
Carcassonne, en Occitania

Con el paso de nuevos guionistas y dibujantes se acrecienta la necesidad de presentar nuevos escenarios: en La ciudad inexpugnable Trueno y sus amigos se dirigen para rescatar a Sigrid a un castillo totalmente inspirado en la abadía benedictina de Saint Michel, evidente anacronismo por cuanto la reconstrucción gótica sobre las preexistencias carolingias y románicas data de 1446-1523.

Viñeta de La ciudad inexpugnable. Ed. Bruguera
Saint Michel, en Normandía

En el caso de las ciudades islámicas, se representan de forma excesiva y recargada con arcos, minaretes, cúpulas y celosías, cayendo en el estereotipo orientalizante y buscando en el amontonamiento y en la morfología orgánica un aspecto siniestro e intranquilizador. Se busca marcar claramente la diferencia entre el arte islámico y el cristiano cuando, al menos en la península tal línea era difusa, como demuestra el arte de repoblación o mozárabe (ss. X y XI).

En relación con la arquitectura doméstica, el tratamiento es prácticamente nulo en cuanto a sus protagonistas, nómadas en busca de aventuras. Para las viviendas ajenas, se recurre a la interpretación maniquea: las residencias de los pueblos oprimidos a los que hay que liberar son pequeñas y construidas con materiales precarios (chozas, cabañas de troncos). Sin embargo, los hogares de los reinos cristianos o amigos se presentan totalmente idealizados, de nuevo conforme al ideal romántico del medievo más propio de la Baja Edad Media, con ventanas amplias acristaladas, junto a espacios urbanos abiertos y construidas con sillería y cubiertas de teja.

La imagen que la imagen urbana y arquitectónica que se presenta en los cómics de El Capitán Trueno es variable en función de los intereses del guion, combinando la representación de formas acordes a la realidad histórica con la de otras idealizadas o estereotipadas, subordinando la recreación del pasado a las necesidades ideológicas y culturales del relato. Buena muestra de cómo los medios de comunicación de masas pueden dar forma al imaginario colectivo popular sobre una época, lugar o identidad.

Para saber más:

  • ALVIRA, Martín (2011). En Alvira Cabrer, Martín & Díaz Ibáñez, Jorge (Coord). Medievo utópico. Sueños, ideales y utopías en el imaginario medieval. Madrid: Ed. Sílex.
  • BARQUERO GOÑI, Carlos (2011). La caballería utópica en el siglo XII. San Bernardo de Claraval y el Elogio de la Nueva Milica. En Alvira Cabrer, Martín & Díaz Ibáñez, Jorge (Coord). Medievo utópico. Sueños, ideales y utopías en el imaginario medieval (pp.297-304) Madrid: Ed. Sílex.
  • FLORI, Jean (2001). Caballeros y caballería en la Edad Media. Barcelona: Ed. Paidós.
  • GARCÍA DE FÓRMICA, José Miguel (2020). Edad Media soñada. La imagen del Medievo en la ficción. Málaga: Ed. Algorfa.
  • GASCA, Luis. & GUBERN, Román (2001). El discurso del cómic. Madrid: Ed. Cátedra.
  • GRIMBERG, Carl (1981). La Edad Media. Barcelona: Ed. Daimon.
  • GUBERN, Román (1973). Literatura de la imagen. Barcelona: Salvat Editores.
  • GUBERN, Román (1972). El lenguaje de los cómics. Barcelona: Ed. Península.
  • MITRE, Emilio (2013). Ciudades medievales europeas. Entre lo real y lo ideal. Madrid: Ed. Cátedra.
  • MORRIS, A.E.J. (2019). Historia de la forma urbana. Barcelona: Ed. Gustavo Gili.