LITERATURA Y ARQUITECTURA (XII): «EL NOMBRE DE LA ROSA » Y LOS SCRIPTORIUM DE LAS ABADÍAS MEDIEVALES.

LOS ORÍGENES DE LOS MONASTERIOS

Desde tiempos tempranos del cristianismo algunos de sus seguidores decidieron vivir apartados del mundo, para vivir sin distracciones mundanas que les impidieran un mayor acercamiento a Dios, y también obligados por la persecución de los cristianos en los primeros siglos de nuestra era. Se agruparon en comunidades y dedicaron su existencia a la oración y al estudio de las escrituras. Este fue el germen temprano de los monasterios como comunidades autosuficientes apartadas del mundo.

A partir del siglo VI la práctica de la vida monacal se extiende por Europa, siguiendo las enseñanzas de San Benito de Nursia, de las que surge la orden de San Benito o Benedictina, entregada a la oración y a la contemplación en los monasterios.

Los monasterios estaban dirigidos por un superior o abad elegido por la comunidad. La vida en ellos giraba alrededor del Oficio Divino, conjunto de oraciones que se rezaba siete veces al día, coincidiendo con las horas canónicas, desde los maitines, antes del amanecer, pasando por laudes, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y completas, que cerraba el día antes de ir a dormir.

Las abadías benedictinas, como la fundada por San Benito de Nursia (Montecassino) siguen unas directrices en cuanto a la organización de la vida monacal y reglas de convivencia, si bien carecen de una planificación arquitectónica específica. En general los complejos monacales se configuraban con dependencias más o menos agrupadas alrededor del centro de la vida monástica que era la iglesia o el claustro de ésta, adaptándose al perfil del terreno escarpado en que solían enclavarse.

Abadia de Saint Michel y scriptorium
Abadía de Saint Michel,  Francia. Wikimedia commons.

Las abadías, que tenían huerto y corrales en exteriores para el autoabastecimiento, estaban dotadas de iglesia y sala capitular, cocina, comedor, dormitorios, enfermería, scriptorium y cómo no, biblioteca. Según el monje Geoffrey de Monmouth (siglo XII) «una abadía sin biblioteca es como una fortaleza sin arsenal».

Estilísticamente, la arquitectura de las abadías dejó ejemplos de conjuntos de gran belleza, desde los estilos carolingio (Sant Gall, Suiza) , gótico (Saint Michel, Francia) hasta su evolución al gótico tardío (Sint Gertruii, Lovaina) que pronto daría paso a la imposición de los modelos clásicos grecorromanos en el Renacimiento.

En los complejos monásticos los monjes se dividían las tareas según dependencias y los destinados a scriptorium y biblioteca ocupaban toda su jornada con la rutinaria y agotadora tarea de la copia y transcripción de textos.

Escribano en scriptorium
Escribano trabajando en un scriptorium. Siglo XV. Wikipedia

Son precisamente los recintos del scriptorium y la enigmática biblioteca de una abadía benedictina los ejes de la novela más conocida de Umberto Eco.

UN BEST SELLER DE LOS AÑOS OCHENTA

El nombre de la Rosa (publicada en España en 1982) es al mismo tiempo una crónica medieval y novela policíaca, en la que el fraile Guillermo de Baskerville y su ayudante, el novicio Adso, son llamados para esclarecer varios crímenes (claro homenaje a las novelas de Sherlock Holmes de Conan Doyle) cometido en una abadía benedictina en 1327. Con una trama apasionante y una documentada reconstrucción histórica, fue éxito de ventas y premio Strega (Italia) y premio Médicis Extranjero (Francia).

Adso describe con detalle la abadía cuando llegan a los pies del monte:

«Rodeada por una muralla, de planta octogonal se yergue hacia el cielo desde las mismas faldas de la montaña. En cada ángulo hay un torreón heptagonal, cinco de cuyos lados asoman hacia afuera. Inaccesible, infunde temor al viajero que se acerca (…) Detrás de la única puerta en la muralla se abrí una avenida arbolada que llevaba a la iglesia abacial.»

Y continua describiendo cómo se arraciman el resto de construcciones alrededor de la iglesia: edificio de baños y hospital, dormitorio, casa del abad y de los peregrinos, establos, molinos, trapiches, graneros, bodegas.

Ya en su primer día en la abadía Adso relata la visita al scriptorium: una gran sala independiente de la biblioteca, bañada en luz natural de tres enormes ventanales, con bóvedas en el techo curvas y no demasiado altas; vidrieras, pero no coloreadas, sino incoloras para iluminar lo mejor posible el trabajo de lectura y escritura. Los copistas están sentados en su mesa junto a una ventana y están dispensados de los oficios de las horas tercia, sexta y nona, para no interrumpir su trabajo durante las horas de luz.

Guillermo y Adso manifiestan al prior su deseo de conocer la biblioteca, que se encuentra en el último piso y «posee más libros que cualquier otra biblioteca cristiana». Pero según el Abad la biblioteca se construyó según un plano que ha permanecido oculto durante siglos y que ningún monje -salvo el bibliotecario- está llamado a conocer. Es además de laberinto espiritual un laberinto físico del que es imposible encontrar la salida.

Guillermo y Adso intentarán entrar en la biblioteca pues creen que allí se encuentra alguna de las claves de la muerte del hermano Adelmo, pero no avanzaremos más en la trama, dejándola al descubrimiento del lector. Como ya hemos adelantado, una gran novela histórica y policíaca. También una profunda reflexión filosófica y teológica. Imprescindible.

LA PELÍCULA , FIEL AL LIBRO

Si bien Sacra de Sant Michele, en los Alpes, inspiró a Eco para su novela, la película se rodó en el monasterio Kloster Eberbacj, en Alemania y en una réplica construida en las afueras de Roma. El historiador Jacques Le Goff fue el encargado de colaborar en la recreación de escenarios para que ninguno resultara anacrónico y todas las situaciones y personajes pudieran convencer a la audiencia.

Sacra de Sant Michele
Sacra de Sant Michele, la abadía en que se inspiró Eco para su novela. Wikipedia

La idea inicial de los productores fue contar con Robert de Niro como protagonista, pero tras sus exigencias de participación en el guión -nada más y nada menos quería un duelo final de espadas entre Guillermo y Bernardo Gui- fue descartado a favor de Sean Connery. Eco no estuvo de acuerdo con la elección del protagonista y manifestó no estar contento con el resultado de la película, si bien con los años fue dejando opiniones más favorables a la que es una de las más grandes adaptaciones de la historia del cine.

El scriptorium de la película. Constantin Film.
El scriptorium de la película. Constantin Film.

Para saber más:

  • «El nombre de la rosa». Umberto eco. Ed. Debolsillo, 2003
  • «El monasterio como ámbito de la vida cotidiana. Espacios y funciones». Javier Martínez de Aguirre. Universidad de Sevilla, 1992.